
Una casa que te recuerda
tu escala humana.
El encargo era simple:
una casa que exaltara
las vistas por todas partes.
La respuesta fue más ambiciosa. No solo ver el paisaje — habitarlo desde múltiples alturas, múltiples ángulos, múltiples estados emocionales. Una pieza única que se escalonara sobre la pendiente de Senderos como si siempre hubiera estado ahí, emergiendo del terreno en lugar de ser colocada sobre él.
Villa Fuste nace de una idea de conexión total con la naturaleza — pero no la conexión suave y contemplativa. La conexión que te recuerda quién eres frente al paisaje. La que te aplasta cuando entras al volumen principal de triple altura. La que te hace sentir hormiga bajo los pilotes masivos de concreto, inmensos como troncos de árboles vistos desde el suelo del bosque.
Eso es el fuste: el cuerpo del tronco entre la raíz y las ramas. La parte que sostiene. La que tiene escala imposible cuando la miras desde abajo. Esta casa es eso — estructura que te habla de la naturaleza sin imitarla, que la recuerda sin copiarla.

Espacios que te aplastan.
Espacios que te hacen sentir hormiga.
Una casa diseñada para
ver desde todas partes.
El programa se organiza alrededor de una premisa: ningún espacio sin horizonte. Desde el dormitorio principal hasta la sala de estar, desde el gym hasta el roof deck — cada nivel tiene su propia relación con el paisaje de Guanacaste y el océano en la distancia.
Las celosías verticales en la fachada no bloquean las vistas. Las filtran, las ritman, las hacen conscientes. El paisaje no es el fondo de la casa — es parte de sus paredes. La piscina infinita en el tercer nivel desaparece hacia el horizonte, diluyendo el límite entre el agua construida y el cielo.
La orientación de cada volumen fue calculada para maximizar la entrada de luz natural y las vistas panorámicas, mientras la masa de concreto caliza genera sombra y protección del sol tropical.


Concreto, piedra caliza y madera.
Lo que dura.
La paleta de materiales de Villa Fuste responde al paisaje seco de Guanacaste. Concreto expuesto en tonos arena caliza, piedra natural en la base, celosías verticales de madera clara que respiran y se mueven con la luz. No hay materiales de moda — hay materiales que envejecen con dignidad y que el tiempo vuelve más honestos.
La textura del concreto en las columnas masivas — los fustes — no es neutra: tiene presencia táctil, escala monumental, color de tierra. La misma honestidad material que el brief de Habitante exige en cada proyecto.


